....si atacamos al neoliberalismo con la huelga de consumo. El BUY NOTHING DAY

Un año más el 25N pasa desapercibido dentro de muestra agenda social.
Coincidiendo con el Día contra la Violencia de Género y muy próximo al Día Mundial del Sida, una nueva efeméride va tomando más protagonismo y difusión año tras año.
La alienación a través de los medios de comunicación ha despojado a las personas de su identidad como ciudadano para convertirlo en consumidor.Se convierte en el blanco al que se envia una y otra vez el mensaje que para ser feliz hay que consumir.
Todos los países desarrollados protagonizan durante los meses de noviembre y diciembre un fundamentalismo hiperconsumista.
En Estados Unidos la señal de partida para desatar el desenfreno de un consumo sin medida coincide con una de sus fiestas nacionales, el día de Acción de Gracias, que tiene lugar a finales del mes de Noviembre. Desde hace algunos años, diversas asociaciones ciudadanas convocan, precisamente en esas mismas fechas, un día para no comprar nada. El Buy Nothing Day es algo parecido a un día de huelga del consumidor, una operación de boicot no contra un producto o una empresa concretas, sino contra la sociedad de consumo en general. La propuesta consiste en escapar de la corriente consumista que las empresas y los publicistas nos imponen tanto en Navidad como en el resto del año. Para ello se invita a toda la población a no acudir a comercios y grandes almacenes, reducir al máximo las compras de esa jornada, limitándolas a lo realmente necesario, o incluso anularlas, y salir a la calle para denunciar un sistema socioeconómico injusto, alienante, y ambientalmente insostenible.

Buscando Respuestas y mirando las dos caras de la moneda.La sociología y el libro de Susan George han inspirado este blog.
Mari Trini dijo
Desde luego, hay cosas que no cambian...Ya está la "hippie costra" despotricando contra los buenos sentimientos que nos embarga en unas fechas tan entrañables: una generosidad que nos empuja a renunciar a nuestros ahorros por disfrutar de una buena cena en compañía de nuestros seres queridos, un desprendimiento que nos hace tirar la casa por la ventana para demostrar con regalos, no siempre de buen gusto, nuestro cariño más sincero.
Después de todo, mejor una vez al año que nunca (aunque la música de fondo sea un poco alienante).
En fin,...¿qué se va a esperar de alguien que no contempla la posibiliad de que la pérdida de los números de teléfonos impida a una antigua compañera devolver las llamadas?
Un saludo y ¡¡feliz navidad!!....
13 Diciembre 2006 | 05:34 PM