El vigésimoctavo presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, siempre deseo una Panamérica. Así lo expresó en varias ocasiones abogando por una América única. Wilson ocupó la sala oval durante los años 10 y 20, años de una efervescencia política norteamericana y una gran inestabilidad internacional con la Primera Guerra Mundial y el comienzo de procesos de descolonialismo.
El sueño yanqui de poder manejar el continente americano se materializó en Bogotá en 1948, lugar y fecha elegidos para firmar la Carta de la organización de los Estados Americanos <OEA. Por la cual y bajo la apariencia de una organización que se postulaba como garante de los derechos y libertades de los países firmantes, se escondía un arma política de dominación y “ministerio de colonias de EE.UU”.
Los intentos diplomáticos de legalizar esta unión se remontan a 1826 con la celebración del Congreso de Panamá, y sucesivos fracasos de Washington de1890 y Buenos Aires en 1910.

La Carta nació con el supuesto fin de promover la estabilidad continental en torno a intereses comunes, poco duró la patraña, ya que enseguida se encontraron tropiezos con la dificultad del desequilibrio de poder y recursos entre los gringos y los demás países del continente.
A los seis años de funcionamiento el gobierno de Washington obligó a esta liga a firmar un acuerdo contra la injerencia del comunismo internacional, acuerdo utilizado en 1960 para condenar al nuevo régimen cubano que había acabado con la dictadura de Batista. Como consecuencia, en 1964 se impuso la suspensión de su condición de miembro al país caribeño así como la supresión de las relaciones diplomáticas y el bloqueo económico a la isla.
Castro decidió entonces formar la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad OLAS, en la que se reunieron representantes de los movimientos revolucionarios del continente y del Tercer Mundo para establecer una estrategia conjunta la Tricontinentalidad.

Los abusos e injerencias imperialistas continuaron en los años sucesivos.Tres años más tarde la República Dominicana fue invadida por 40.000 soldados norteamericanos para apoyar el régimen dictatorial combatido por una insurrección que pretendía restaurar la presidencia al jefe del estado constitucional.
Casos como el de las intervenciones gringas en Nicaragua y Panamá hicieron que los países miembros dejaran en minoría a Washington y cada vez fue perdiendo la credibilidad y confianza tanto a nivel pan americano como a nivel internacional.

Hasta que en 1974 en la 25ª asamblea de la OEA doce estados miembros comunicaron a la organización su decisión de reanudar relaciones plenas con el gobierno de Castro.
Ya que la estrategia de Washington por las vías democráticas resultaban ineficaces en su intención de acabar con las voces discordantes al avasallamiento de América Latina, EE.UU. continuó su política con maquiavélicos movimientos de ajedrez, en el que la Casa Blanca distribuía sus peones antidemocráticos en la escena política iberoamericana, colocando líderes totalitarios afines a los intereses imperialistas del norte con la intención de debilitar el progreso y la autonomía de los paises del centro y sur del continente.
Cuba siempre se le resistió y el gobierno estadounidense ofreció Miami como base de operaciones a los disidentes cubanos. En 1961 estos refugiados anticastristas, ayudados por la CIA , intentaron sin éxito un desembarco en la isla con tropas al mando del expresidente Miró Cardona. .

Y la conocidísima crisis de los misiles al año siguiente en la que se amenazó con el bombardeo a la isla como medio de defensa ante las posiciones tomadas por los misiles sovieticos y por lo que Kennedy intentaba legitimar un desembarco y derrocación de Castro.
Washington no cejó en en el empeño de seguir buscando la manera de eliminar ese obstáculo comunista en su interés expansionista y vertió toda serie de calificaciones demoníacas contra el gobierno cubano apelando como siempre al beneficio de la población civil.
El pasado mes de agosto, la Casa Blanca se despertó con la ansiada noticia de que Castro había cedido provisionalmente sus responsabilidades aun equipo de siete personas entre ellas su hermano Raúl.Mr Danger y Miss Rice se frotaron los ojos como si se sintieran en un sueño de ver así cumplido su deseo de aprovechar la enfermedad de Castro para invadir la isla. La Fundación Nacional Cubano Americana FNCA festejó la enfermedad ansiando incluso la muerte de dirigente comunista. Llamaron a un “levantamiento militar o civil para derrocar al régimen de La Habana y George Bush prometía a los habitantes de la isla: “Nosotros os apoyaremos en vuestros esfuerzos para establecer un gobierno de transición comprometido con la democracia”.
Otro fracaso Mr Danger, no hubo revueltas y los cubanos no salieron a la calle como desde la Casa Blanca se instaba, mas bien se reafirmaron en la idea de mantener a los carroñeras de Bush fuera de la isla.
Cuba seguirá siendo por lo menos por ahora uno de los países latinoamericanos con unos saludables indicadores sociales y con una educación y sanidad pública evitamdo así la brecha de desigualdad y marginalidad que sufren países aliados a Bush como Méjico, Guatemala o Colombia.