El 8 de abril de 2003, un tanque estadounidense disparó contra el Hotel Palestina de Bagdad, aún a sabiendas de que en él se albergaban más de 300
periodistas que cubrían el conflicto armado. El resultado de este ataque fue tres periodistas heridos y dos muertos: el ucraniano Taras Protsyuk y el español José Couso.

La política clientelista del entoncess gobierno de Aznar evitó pedir demasuadas explicaciones a la administración Bush
La muerte del periodista de telecinco se convirtió en un símbolo de la situacuión de la sociedad civil española y de la impunidad con la que actúan los amos del mundo occidental.
La figura del cámara gallego era referencia obligada en todas las maniifestaciones del NO A LA GUERRA.El gobierno ucraniano, a través de su servicio diplomático pidió explicaciones a Estados Unidos y recibió el informe horas antes de que se hiciera público. El gobierno español, uno de sus fieles aliados en esta guerra, no.
Robert Ménard, secretario general de Reporteros sin Fronteras, una vez conocido el informe, declaró que “es necesario la creación de una comisión independiente constituida por expertos internacionales para arrojar luz sobre los hechos”.
El gobierno de Zapatero (aún encontrándose con una dsituación delicada con las tensa relaciones con EE.UU tras la decisión de retirar las tropas de Irak y Afganistán) pidió respuestas y responsabilidades al ejército estadounidense. Despues de varios bandazos y escusas para intentar que el caso cayera en el olvido, e
Estos días la Audiencia Nacional española ha decidido archivar el caso. Los jueces alegan que fue un «acto de guerra contra un enemigo erróneamente identificado».
Este caso no puede quedar en el ovido y debemos exigir a las autoridades españolas que pidan responsibilidades y como mínimo el reconocimeiento de su crimen y las disculpas públicas del gobierno norteamericano.